La leyenda de la Virgen de las Candelas, la Morenilla
En Palencia un panadero,
con la noche en el hogar,
peleaba con un tronco
que no quería arder jamás.
Era encina dura y vieja,
ni chispa, ni luz, ni llama,
y la rabia fue creciendo
mientras el horno callaba.
Cansado de tanta espera,
sin fe y sin paciencia ya,
alzó el madero en silencio
y a la calle lo fue a lanzar.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.
Cuando el tronco tocó el suelo
retumbó la oscuridad,
y una voz clara y serena
rompió el frío del lugar.
No era trueno ni era viento,
era Madre al despertar,
la madera se hizo rostro
y la noche empezó a arder más.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.
La recogieron con respeto,
con candela y con verdad,
en la madera ennegrecida
Palencia volvió a rezar.
Morenilla por su color,
por el fuego y por la fe,
Virgen humilde de la calle,
luz del pueblo al anochecer.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.
Puesto que a la calle me tiras,
de la calle me llamaré.













